TU TIENDA -- DE TIENDAS

Escrito por

Cristina Sánchez de Pedro

16/03/2018
© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

La diseñadora nos descubre su colección prêt-à-couture inspirada en el fondo marino y en los seres brillantes que habitan en él.


Su nombre es Mauren, estrella de mar, un ser que tiene raíces marinas y vive en una isla bañada por el sol de invierno. Mauren sucede a Judy, a Jacqueline y a Eleanor en el imaginario de Cristina Piña y es la protagonista de La isla, la colección de Otoño-Invierno 2018 / 2019 que acaba de presentar en Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

La Isla se adentra en un mundo casi desconocido y, por tanto, en un lugar mágico, para descubrir unas propuestas de Alta Costura que parecen salidas del mar y de la vida subacuática. Este es el motivo por el que las novias de Cristina Piña están salpicadas por una corriente brillante, repleta de pequeñas criaturas fascinantes y pinceladas de coral.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

Además de disfrutar en primera persona de esta colección mágica, hemos tenido el placer de entrevistar a la diseñadora, con quien hemos charlado sobre el proceso creativo de esta colección y sobre la aventura que supone emprender en moda. Aunque ella siempre supo que esta era su pasión, todo empezó, casi por casualidad, con una falda de plumas.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

- ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo como diseñadora?
- Crear, fundamentalmente lo más bonito es poder plasmar lo que tienes en tu cabeza y verlo materializado en la confección, transformarlo en prendas.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

- ¿Cuándo y como descubriste que querías dedicarte a la moda? Porque nosotros te seguimos desde la famosa falda de plumas...
- Yo lo supe desde siempre. Mi madre era modista y he vivido entre telas toda la vida, siempre quise dedicarme de alguna manera a esto. Los padres siempre recomiendan que estudies algo de provecho, y trabajé en algo que no tenía nada que ver durante un tiempo. Al final, con esa falda de plumas, y que siempre estuve vinculada un poco a la moda, nació Cristina Piña como marca. Pero es algo de toda la vida.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

- El concepto atelier de Cristina Piña es algo que surge también desde el principio, porque la falda de plumas también se hacía por encargo y a medida.
- Yo tenía un blog cuando todavía no había blogs. Éramos cinco o seis y era muy fácil acceder a todas partes porque la figura del blog era poco conocida. Ahora hace gracia, pero al principio nosotros no nos hacíamos fotos, sino que escribíamos sobre moda y sobre lo que nos gustaba. Yo me hice esa falda cuando no había faldas de plumas en las tiendas, como luego hemos visto tiempo después. Estamos hablando de hace diez años, en 2008, cuando encontré un tejido que siempre me ha encantado y me hice la falda para la boda de unos amigos. De ahí, subí una foto al blog y empecé a recibir emails de gente que la quería. En ese momento compaginaba este hobbie con mi trabajo, pero los pedidos cada vez eran más y me dije ¿Por qué no? A lo mejor es el momento de empezar a crear algo

Homenaje a la falda de plumas de sus inicios. © Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

De esta forma, con algunas de las prendas que yo me había hecho para mí hicimos unas fotos, montamos una pequeña tienda online y hacíamos prendas por encargo. Pero, sin duda, la prenda estrella era la falda de plumas. De ahí empezamos a hacer colección en serio, pero los principios son muy difíciles, sobre todo cuando no conoces el sector en el aspecto empresarial. Al crear una empresa de estas características te surgen dudas de todo tipo: ¿Cómo busco proveedores de tejidos, talleres, modistas,…? Todo era muy poco a poco, y muy en plan aficionado al principio, como es lógico. Sin embargo, cuando te metes de lleno en algo y pones todo tu empeño, vas aprendiendo de todo el mundo, y vas resolviendo todas esas dudas.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

Nosotros hacemos una confección altamente refinada, es alta costura. A día de hoy tenemos un problema de relevo generacional porque es muy difícil encontrar a gente joven que se dedique a la confección, y para hacer lo que nosotros hacemos necesitamos gente con muchísima experiencia. En nuestro taller vamos formando gente nueva con nuestras modistas que llevan más tiempo y que han aprendido a trabajar desde los 14 años con Pertegaz, y toda su vida es la confección. Ese trabajo es maravilloso, no se puede perder.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

- ¿Este ha sido el mayor obstáculo que has tenido que vencer desde que creaste tu marca?
- Te encuentras con muchos obstáculos cuando emprendes. El tema económico siempre está ahí, porque cuando quieres hacer algo grande y muy bien hecho, lógicamente necesitas dinero. Al principio tienes esa dificultad siempre, y luego te vas autofinanciando y vas creciendo según evoluciona tu plan de empresa. Sin embargo, quizá el principal obstáculo que hemos tenido ha sido el de encontrar profesionales capacitados y en edad de estar trabajando todavía.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

- Tus colecciones siempre tienen una mujer con nombre propio como protagonista, ¿dónde encuentras la inspiración a la hora de diseñar?
- Al final, cuando eres una persona creativa, te empapas de todos los flashazos que recibes, y la verdad es que ahora estamos sobre informados de cosas inspiradoras como el cine o la música. Nuestras colecciones están muy inspiradas, entre comillas. No compramos unas telas bonitas y decimos "a ver qué sale", no. Se empieza de cero, con muchísima documentación acerca del tema que ronda un poco mi cabeza.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

Para esta nueva colección, en mi imaginario hay una isla desierta en la que hay una mujer. La de este año es Mauren, que significa estrella de mar. Ella no es una mujer como tal, sino un ser acuático, pero no es una sirena tampoco. Vive integrada entre la isla y los fondos oceánicos. Lo que intento transmitir es esa isla y ese mar de invierno, no una playa con palmeras. Es una isla en la que hay muy poca vegetación y la arena es blanca. La sensación es la de cuando nos vamos adentrando en el agua y vemos cómo inciden los rayos del sol en ella. Vamos del blanco de la arena, a un tono más tostado, de ahí al azul claro con un estampado propio…

Mauren vive en nuestro paraíso azul, a medio camino entre los fondos marinos y la arena blanca con enormes caracolas. Tiene raíces marinas y mirada plateada como el mar que la rodea. Ella mira al frente, la brisa mueve su pelo y el ambiente sabe a sal. El mar es de un color brillante y el sol centellea sobre las olas haciendo que los destellos la cieguen.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

- Los estampados siempre son originales, los hacéis vosotros, ¿verdad?
- Siempre es nuestro. El de este año tiene corales, estrellas de mar, caballitos,… Todo lo que te encuentras flotando en esa isla mágica. Del azul clarito del mar, nos seguimos adentrando en ese agua bañada por el sol y por eso encontramos en la colección muchos cristalitos bordados a mano en Madrid - que nosotros lo hacemos todo en Madrid, además - y eso es lo que nos da ese juego de luces que vemos dentro del agua y esos animales cuyo interior tiene luz propia. Después llega el azul muy profundo y, más tarde, el negro. Las novias van siempre salpicadas y tenemos también vestidos salpicados con un poco de tono coral. Un coral intenso y rojo. Esta es la inspiración de esta colección, y los bordados que se ven constantemente nos transmiten esa vida interior y lo desconocido de la profundidad del fondo oceánico, casi mágico. 

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

© Biel Sol / Atelier Couture 2018.

Mauren viste georgette, muselina, crepé, tul y terciopelo de seda, le gusta abrigarse con mohair y plumas, y adornarse con encajes de valencienne. Lleva bordados oceánicos hechos a mano con paillettes, perlas y cristales Swarovski que reflejan la vida submarina, como el estampado creado para la colección.

La diseñadora Cristina Piña al final del desfile. © Biel Sol / Atelier Couture 2018.

- ¿Cómo es la clienta que acude al taller de Cristina Piña?
- Es una mujer que sabe muy bien lo que quiere. Casi nunca tenemos clientas que llegan por casualidad, sino que van buscando una prenda muy bien hecha, muy bien rematada, donde no hay costuras ni hilos por fuera, donde todo está hecho a mano y forrado con la misma calidad que el tejido exterior, y además lleva mucho trabajo pero es casi imperceptible. Mi clienta es una mujer muy sofisticada, muy discreta, muy elegante. Esa es la clienta Cristina Piña. Sutil.

Los zapatos del desfile pertenecen a la firma española Studio Philocaly, fundada en 2017 por Ángela Casbas y Macarena Aragón; y las coronas que han complementado los estilismos son de Verbena Madrid.

Cristina Piña atiende con cita previa en su atelier madrileño de la Calle Don Ramón de la Cruz, 92.

© Cortesía de Atelier Couture 2018.

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