Classic Blue: breve historia del color Pantone 2020

Escrito por

María Blardone

19/12/2019
© Cortesía de Instagram @pantone.

De la naturaleza al arte, así nos ha acompañado el azul a lo largo de los años.


El azul existe en la Tierra desde el principio de los tiempos. Es la esencia de la naturaleza: toda su gama se aprecia en el agua y el cielo. Sin embargo, en contraste a su abundancia natural, su utilización en el arte y la moda fue tardía. Su historia contiene dificultades, enfrentamientos culturales y arte en su máxima expresión.

El color azul no existe en las prehistóricas pinturas de las cavernas, porque hasta que se descubrió la minería, no se pudo incorporar a la pintura. La clave para conseguirlo se encontró en dos minerales en polvo: la azurita y el lapislázuli, una piedra semipreciosa extraída hace 6000 años en Afganistán. Sin embargo, este no fue el único recurso (caro, por cierto, por su lejanía de Europa) que originó el pigmento azul que se convirtió en uno de los colores primarios utilizados para crear prendas, tejidos y obras de arte. Los egipcios desarrollaron su propio tono - el azul egipcio, un turquesa saturado - calentando la arena del Nilo; mientras que en América se creó el azul maya. 


A pesar de que su origen nada tenía que ver con ella, el azul se convirtió en el color más representativo de la Iglesia Católica en el instante en que lo reconocieron como el color de los santos. Hasta hoy día, tanto el celeste como el azul marino se siguen relacionando con la Virgen María. De hecho, en sus primeras representaciones el manto de la Virgen es marino, mientras que en la actualidad la reina del cielo viste un manto celeste en la mayoría de las ocasiones.


Si hablamos de clases sociales, el azul ha sido un color que ha vestido exclusivamente a la realeza, a las mujeres aristocráticas y ha sido también el protagonista de numerosos uniformes por ser el color que mejor transmite conceptos como fiabilidad y autoridad. 

Sin embargo, alrededor de 1840 y en cuestión de moda femenina, la Reina Victoria, cansada de vestir de azul, impulsó el intercambio de este color por el rojo. Hasta entonces, los hombres solían vestir en tonos rosas y rojos, y el azul estaba reservado para las mujeres, como símbolo de la pureza de la Virgen María (otra vez volvemos a la iglesia). Con esta inversión de papeles, la relación de cada uno de estos colores con un género específico es algo que ha trascendido hasta la actualidad.
El azul ha dividido aguas a lo largo de la historia representando el mal y la desgracia y, simultáneamente, la pureza y la divinidad. Es un color unificador que pinta uniformes de autoridades, dioses de diversas religiones y el simbólico tejido denim en la moda, entre otros. 

Por esto no es casual que, en un momento en el que la mujer deja de ser frágil y débil, tome el azul como color preferente en su vestimenta; o que en un año prometedor para el empoderamiento del género femenino, el color Pantone sea el azul clásico.
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